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SEPTIEMBRE

SEMANA 1

24 – 25 de September

Cultura Visual: El gran metarrelato

 

El estudio de la cultura visual durante esta semana me ha llevado a comprender que el mundo contemporáneo no es solo lo que ocurre, sino la totalidad de las imágenes que construimos para interpretarlo: un gran metarrelato en constante expansión. A partir del análisis que realicé sobre las obras audiovisuales propuestas, exploré cómo la generación de ideas y conceptos no es un proceso abstracto o fortuito, sino mi propia búsqueda deliberada por materializar un sentir o una inquietud interna. Entendí que cualquier propuesta creativa debe partir de una premisa clara: toda imagen o secuencia lleva implícita la necesidad como autor de comunicar una perspectiva única sobre el entorno.

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La idea de nuestro mundo se compone de todas las imágenes que ha creado. Durante esta semana analicé diferentes puntos de vista al momento de preparar y considerar distintas obras audiovisuales, abordando el concepto de la generación de ideas según cómo busco expresar un sentir. Al examinar diversas piezas, comprendí cómo cada autor intenta generar una sensación específica a partir de lo que muestra: las pausas, los planos, los sonidos y los contenidos articulan un escenario que solo cobra vida cuando se presenta de esa manera determinada, pues la intención debe ser el motor al contar cualquier historia.

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Analizamos diferentes obras y hablamos de como cada autor busca generar una sensación en base a lo que muestra, las pausas, los planos, los sonidos y los contenidos de cada una de sus obras plantean un escenario que solo existe cuando se muestra de esa manera, porque la intención debe de ser el motor de la forma de contar algo.

Viéndolo desde el punto de vista de la percepción de algo, los sentimientos e intenciones vienen acompañados de una forma de percibir la realidad, para después transformarlo y modificarlo para crear esa realidad dentro de los filmes con la intención que se busca.

Esa misma intención es la que distorsiona la forma cotidiana de las situaciones para romantizar o generar ese ambiente que queremos retratar.

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Por último, en cuanto a los enfoques más evolucionados, exploré nuevas formas de construir relatos intencionados mediante herramientas contemporáneas como la inteligencia artificial. En este primer acercamiento real a la narrativa generativa, comprobé que la intención sigue dependiendo completamente de mí: la IA solo articula las bases que le solicito a partir del contenido existente, por lo que la calidad del escenario y la forma del relato continúan estando sujetas a la habilidad y claridad de mi propio pensamiento.

Fotografía semana 1

Tomada por Ana Cristina

Tomada por Ana Cristina

Fotografía semana 3

OCTUBRE

01 – 02 de octubre

SEMANA 2

Ontología del Diseño, lo insólito y lo insospechado

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Comencé la semana cuestionando la función ontológica del diseño a partir de lo insólito e insospechado. Analizamos cómo la incertidumbre frente a "lo desconocido" ha impulsado históricamente el pensamiento humano, tomando como referencia inicial la atmósfera de la canción Space Oddity.

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Reflexioné sobre cómo, al cuestionar aquello que habitualmente damos por sentado, comenzamos a percibir nuevas realidades. Este proceso lo conecté con la noción antigua de Arktikos y Artarktikos, cuando pensadores como Aristóteles intentaban deducir los límites de la Tierra antes de poder explorarlos, guiados por la necesidad de explicar fenómenos incomprendidos como los eclipses o la trayectoria del sol. A partir de estas primeras interrogantes, analizamos cómo los sabios griegos emplearon la observación del ángulo solar en los solsticios para calcular las dimensiones de una Tierra redonda y trazar los primeros mapas. Cómo Pomponio Mela formuló conjeturas sobre la distribución de las masas continentales, intuyendo la existencia de la Antártida siglos antes de su exploración real. Comprendí que estas primeras metodologías cartográficas sentaron las bases metodológicas del diseño: una evolución histórica donde la combinación de intuición, cálculo e información disponible permite estructurar y dar forma visual a un concepto de alta complejidad a lo largo del tiempo.

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En la búsqueda por definir la naturaleza del diseño, abordé tres dimensiones fundamentales de su proceso: la configuración preliminar que antecede a la búsqueda de soluciones, la elaboración de esquemas o bocetos mentales y físicos antes de la producción, y la labor de proyectar, coordinar y seleccionar elementos para un propósito claro. Desde mi perspectiva personal, entendí que el diseño responde esencialmente a una necesidad y a la estrategia para resolverla. Aplico este principio de manera constante en todos los ámbitos de mi vida —sea en lo académico o en lo cotidiano— mediante la observación, la intuición y el método de ensayo y error al enfrentarme a un problema.

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Una idea expresada por el profesor resonó profundamente en mi reflexión: el diseño como motor principal del progreso. Comprendí que diseñar exige salir de uno mismo para articular el pasado, el presente y el futuro en un proyecto con significado social o contextual. Para que una solución cambie la percepción o el uso de un objeto, debe construirse sobre intenciones justas y un contexto real. Asimismo, analizamos los considerados "mejores inventos del mundo", reafirmando que las grandes creaciones nacen de identificar con precisión las necesidades de origen antes de estructurar la propuesta final.

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Finalmente, profundicé en la distinción crítica entre tener un ideal e incurrir en la idealización. Comprendí que el ideal opera como un modelo o estado objetivo que orienta la representación mental hacia una meta alcanzable. Por el contrario, la idealización distorsiona la realidad al envolver la idea en una fantasía utópica que ignora la lógica, la naturaleza del problema y las bases sobre las cuales debe construirse el proyecto. Este aprendizaje me resulta clave para la práctica del diseño: proyectar con aspiración, pero siempre manteniendo un anclaje firme en las dinámicas y limitaciones del mundo real.

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Imagen rostros generada por IA

Taller 1 por Ana Cristina

Manejo de la IA para el diseño de eventos situacionales y representación histórica

 

Durante la sesión del 08 de octubre contamos con la visita de un fotógrafo invitado, quien compartió su trayectoria profesional y su experiencia integrando la inteligencia artificial en su producción artística, mostrándonos obras cuyas estampaciones fueron generadas mediante IA. A través de este diálogo y del análisis de referentes pictóricos e históricos, reflexioné sobre cómo diversas épocas han representado hechos del pasado bajo patrones visuales similares. Comprendí que existe una marcada diferencia entre el evento tal como ocurrió y la forma en que se representa posteriormente, evidenciando que la historia visual no es un registro exacto, sino una interpretación modelada por el contexto y la intención del artista.

Esta revisión me llevó a entender que la construcción de relatos depende directamente de la percepción. Tomamos acontecimientos o experiencias y los distorsionamos de forma deliberada hasta convertirlos en una expresión propia del evento. Esta documentación inexacta o subjetiva se transforma, con el tiempo, en la base sobre la cual las siguientes generaciones aprehenden la historia, demostrando cómo el diseño y la cultura visual moldean la memoria colectiva según la visión del narrador. Al diseñar el contexto de una época, adaptamos los elementos visuales para respaldar la narrativa que deseamos transmitir.

En cuanto al proceso técnico con inteligencia artificial, analicé la metodología del profesor invitado para desarrollar su obra. Él utilizó la IA no como un atajo, sino como una herramienta alimentada por una investigación profunda sobre el paisaje como escenario narrativo, el uso de perspectivas elevadas y la escala humana. Esta experiencia me reafirmó que usar IA no significa dejar que la tecnología haga el trabajo creativo, sino planear, estructurar e investigar con precisión. La inteligencia artificial únicamente debe replicar y materializar lo que como creadores ya hemos definido conceptualmente con certeza previa.

Durante la segunda jornada (09 de octubre), abordamos la figura de Robert Capa —el seudónimo compartido por la emblemática pareja de fotógrafos Gerda Taro y Endre Ernő Friedmann— en el contexto de la Guerra Civil Española. Este análisis sobre la "arqueología del conflicto" y la reconstrucción visual de eventos trágicos me resultó sumamente impactante. Me hizo reflexionar sobre cómo los sucesos históricos del pasado pueden ser reinterpretados hoy en día con el auxilio de la inteligencia artificial, siempre que se mantenga un respeto riguroso por el trasfondo humano y social que sostienen a dichos acontecimientos.

Finalmente, concluyo esta semana con una reflexión sobre el proceso educativo y la práctica artística: la educación debe cimentarse en la experiencia humana y no en la mera repetición teórica. El conocimiento existe para ser aprendido, pero sobre todo para brindarnos la capacidad de elegir nuestro propio camino creativo. En el diseño y en la reconstrucción histórica mediante nuevas tecnologías, el valor real reside en la capacidad crítica del pensamiento humano para seleccionar, interpretar y dar sentido a la información que manipulamos.

08 – 09 de octubre

SEMANA 3

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08 – 09 de octubre

SEMANA 4

NOVIEMBRE

01 – 02 de octubre

SEMANA 2

Ontología del Diseño, lo insólito y lo insospechado

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Comencé la semana cuestionando la función ontológica del diseño a partir de lo insólito e insospechado. Analizamos cómo la incertidumbre frente a "lo desconocido" ha impulsado históricamente el pensamiento humano, tomando como referencia inicial la atmósfera de la canción Space Oddity.

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Reflexioné sobre cómo, al cuestionar aquello que habitualmente damos por sentado, comenzamos a percibir nuevas realidades. Este proceso lo conecté con la noción antigua de Arktikos y Artarktikos, cuando pensadores como Aristóteles intentaban deducir los límites de la Tierra antes de poder explorarlos, guiados por la necesidad de explicar fenómenos incomprendidos como los eclipses o la trayectoria del sol. A partir de estas primeras interrogantes, analizamos cómo los sabios griegos emplearon la observación del ángulo solar en los solsticios para calcular las dimensiones de una Tierra redonda y trazar los primeros mapas. Cómo Pomponio Mela formuló conjeturas sobre la distribución de las masas continentales, intuyendo la existencia de la Antártida siglos antes de su exploración real. Comprendí que estas primeras metodologías cartográficas sentaron las bases metodológicas del diseño: una evolución histórica donde la combinación de intuición, cálculo e información disponible permite estructurar y dar forma visual a un concepto de alta complejidad a lo largo del tiempo.

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En la búsqueda por definir la naturaleza del diseño, abordé tres dimensiones fundamentales de su proceso: la configuración preliminar que antecede a la búsqueda de soluciones, la elaboración de esquemas o bocetos mentales y físicos antes de la producción, y la labor de proyectar, coordinar y seleccionar elementos para un propósito claro. Desde mi perspectiva personal, entendí que el diseño responde esencialmente a una necesidad y a la estrategia para resolverla. Aplico este principio de manera constante en todos los ámbitos de mi vida —sea en lo académico o en lo cotidiano— mediante la observación, la intuición y el método de ensayo y error al enfrentarme a un problema.

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Una idea expresada por el profesor resonó profundamente en mi reflexión: el diseño como motor principal del progreso. Comprendí que diseñar exige salir de uno mismo para articular el pasado, el presente y el futuro en un proyecto con significado social o contextual. Para que una solución cambie la percepción o el uso de un objeto, debe construirse sobre intenciones justas y un contexto real. Asimismo, analizamos los considerados "mejores inventos del mundo", reafirmando que las grandes creaciones nacen de identificar con precisión las necesidades de origen antes de estructurar la propuesta final.

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Finalmente, profundicé en la distinción crítica entre tener un ideal e incurrir en la idealización. Comprendí que el ideal opera como un modelo o estado objetivo que orienta la representación mental hacia una meta alcanzable. Por el contrario, la idealización distorsiona la realidad al envolver la idea en una fantasía utópica que ignora la lógica, la naturaleza del problema y las bases sobre las cuales debe construirse el proyecto. Este aprendizaje me resulta clave para la práctica del diseño: proyectar con aspiración, pero siempre manteniendo un anclaje firme en las dinámicas y limitaciones del mundo real.

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DICIEMBRE

01 – 02 de octubre

SEMANA 2

Ontología del Diseño, lo insólito y lo insospechado

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Comencé la semana cuestionando la función ontológica del diseño a partir de lo insólito e insospechado. Analizamos cómo la incertidumbre frente a "lo desconocido" ha impulsado históricamente el pensamiento humano, tomando como referencia inicial la atmósfera de la canción Space Oddity.

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Reflexioné sobre cómo, al cuestionar aquello que habitualmente damos por sentado, comenzamos a percibir nuevas realidades. Este proceso lo conecté con la noción antigua de Arktikos y Artarktikos, cuando pensadores como Aristóteles intentaban deducir los límites de la Tierra antes de poder explorarlos, guiados por la necesidad de explicar fenómenos incomprendidos como los eclipses o la trayectoria del sol. A partir de estas primeras interrogantes, analizamos cómo los sabios griegos emplearon la observación del ángulo solar en los solsticios para calcular las dimensiones de una Tierra redonda y trazar los primeros mapas. Cómo Pomponio Mela formuló conjeturas sobre la distribución de las masas continentales, intuyendo la existencia de la Antártida siglos antes de su exploración real. Comprendí que estas primeras metodologías cartográficas sentaron las bases metodológicas del diseño: una evolución histórica donde la combinación de intuición, cálculo e información disponible permite estructurar y dar forma visual a un concepto de alta complejidad a lo largo del tiempo.

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En la búsqueda por definir la naturaleza del diseño, abordé tres dimensiones fundamentales de su proceso: la configuración preliminar que antecede a la búsqueda de soluciones, la elaboración de esquemas o bocetos mentales y físicos antes de la producción, y la labor de proyectar, coordinar y seleccionar elementos para un propósito claro. Desde mi perspectiva personal, entendí que el diseño responde esencialmente a una necesidad y a la estrategia para resolverla. Aplico este principio de manera constante en todos los ámbitos de mi vida —sea en lo académico o en lo cotidiano— mediante la observación, la intuición y el método de ensayo y error al enfrentarme a un problema.

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Una idea expresada por el profesor resonó profundamente en mi reflexión: el diseño como motor principal del progreso. Comprendí que diseñar exige salir de uno mismo para articular el pasado, el presente y el futuro en un proyecto con significado social o contextual. Para que una solución cambie la percepción o el uso de un objeto, debe construirse sobre intenciones justas y un contexto real. Asimismo, analizamos los considerados "mejores inventos del mundo", reafirmando que las grandes creaciones nacen de identificar con precisión las necesidades de origen antes de estructurar la propuesta final.

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Finalmente, profundicé en la distinción crítica entre tener un ideal e incurrir en la idealización. Comprendí que el ideal opera como un modelo o estado objetivo que orienta la representación mental hacia una meta alcanzable. Por el contrario, la idealización distorsiona la realidad al envolver la idea en una fantasía utópica que ignora la lógica, la naturaleza del problema y las bases sobre las cuales debe construirse el proyecto. Este aprendizaje me resulta clave para la práctica del diseño: proyectar con aspiración, pero siempre manteniendo un anclaje firme en las dinámicas y limitaciones del mundo real.

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ENERO

01 – 02 de octubre

SEMANA 2

Ontología del Diseño, lo insólito y lo insospechado

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Comencé la semana cuestionando la función ontológica del diseño a partir de lo insólito e insospechado. Analizamos cómo la incertidumbre frente a "lo desconocido" ha impulsado históricamente el pensamiento humano, tomando como referencia inicial la atmósfera de la canción Space Oddity.

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Reflexioné sobre cómo, al cuestionar aquello que habitualmente damos por sentado, comenzamos a percibir nuevas realidades. Este proceso lo conecté con la noción antigua de Arktikos y Artarktikos, cuando pensadores como Aristóteles intentaban deducir los límites de la Tierra antes de poder explorarlos, guiados por la necesidad de explicar fenómenos incomprendidos como los eclipses o la trayectoria del sol. A partir de estas primeras interrogantes, analizamos cómo los sabios griegos emplearon la observación del ángulo solar en los solsticios para calcular las dimensiones de una Tierra redonda y trazar los primeros mapas. Cómo Pomponio Mela formuló conjeturas sobre la distribución de las masas continentales, intuyendo la existencia de la Antártida siglos antes de su exploración real. Comprendí que estas primeras metodologías cartográficas sentaron las bases metodológicas del diseño: una evolución histórica donde la combinación de intuición, cálculo e información disponible permite estructurar y dar forma visual a un concepto de alta complejidad a lo largo del tiempo.

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En la búsqueda por definir la naturaleza del diseño, abordé tres dimensiones fundamentales de su proceso: la configuración preliminar que antecede a la búsqueda de soluciones, la elaboración de esquemas o bocetos mentales y físicos antes de la producción, y la labor de proyectar, coordinar y seleccionar elementos para un propósito claro. Desde mi perspectiva personal, entendí que el diseño responde esencialmente a una necesidad y a la estrategia para resolverla. Aplico este principio de manera constante en todos los ámbitos de mi vida —sea en lo académico o en lo cotidiano— mediante la observación, la intuición y el método de ensayo y error al enfrentarme a un problema.

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Una idea expresada por el profesor resonó profundamente en mi reflexión: el diseño como motor principal del progreso. Comprendí que diseñar exige salir de uno mismo para articular el pasado, el presente y el futuro en un proyecto con significado social o contextual. Para que una solución cambie la percepción o el uso de un objeto, debe construirse sobre intenciones justas y un contexto real. Asimismo, analizamos los considerados "mejores inventos del mundo", reafirmando que las grandes creaciones nacen de identificar con precisión las necesidades de origen antes de estructurar la propuesta final.

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Finalmente, profundicé en la distinción crítica entre tener un ideal e incurrir en la idealización. Comprendí que el ideal opera como un modelo o estado objetivo que orienta la representación mental hacia una meta alcanzable. Por el contrario, la idealización distorsiona la realidad al envolver la idea en una fantasía utópica que ignora la lógica, la naturaleza del problema y las bases sobre las cuales debe construirse el proyecto. Este aprendizaje me resulta clave para la práctica del diseño: proyectar con aspiración, pero siempre manteniendo un anclaje firme en las dinámicas y limitaciones del mundo real.

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